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martes, 22 de abril de 2008

Y el Ganador es…

Fernando Lugo, candidato de la Alianza Patriótica para el Cambio, salió vencedor de las elecciones presidenciales llevadas a cabo el día domingo 20 de abril, con el 40, 8 % de los votos, seguido por Blanca Ovelar con el 30, 8 %, luego Lino Oviedo con el 21, 9% y para finalizar Pedro Fadul con el 2,3 por ciento. Siendo por primera vez las tendencias mostradas por las encuestas ecuánimes con el resultado final de la elección.

La ciudadanía dio una lección de civismo a sus representantes, (en especial a los dirigentes del Partido Colorado, que anunciaban que el mundo se iba a terminar después de las elecciones) acudiendo masiva y tranquilamente a votar, sin disturbios de consideración. Hubo una participación de 68% siendo que regularmente se alcanza el 30% a 40 %.

Se ha logrado la tan ansiada alternancia, ahora es el momento de elegir cual es el rumbo que se tomará para el futuro, particularmente no soy tan optimista de que las cosas cambiarán en cinco años de forma radical y para mejor; pero si soy optimista en el sentido de que si Lugo tiene en mente seguir el modelo Chavista, las cosas no le irán tan bien, puesto que el Congreso está conformado por los sectores más conservadores de la sociedad y es por donde deben pasar los proyectos del monseñor – presidente. Además, la estructura que lo mantendrá en el poder de manera segura sería la del PLRA, pues por medio de su electorado y de su equipo político Lugo sacó una victoria contundente, situación que quizás le resulte muy incomoda.

Para concluir, el sistema derrocado en este momento representa para los paraguayos decenas de años de opresión, humillación y traición. Mantenidos por un aparato estatal prebendario y clientelista. Su final fue similar al del PRI mexicano, su futuro es incierto pero la experiencia en carne propia les hará reflexionar profundamente a sus dirigentes. Para el nuevo gobierno, queda una responsabilidad enorme, justificarse como una alternativa para el futuro, con ideas renovadas y exitosas, siguiendo a las naciones de vanguardia y no caer en el error de muchas naciones latinoamericanas.

La Santa Alianza y los Guiones Rojos

En vísperas de las elecciones generales en Paraguay, la población se muestra expectante ante lo que pueda suceder al concluir las mismas. Por un lado se presenta la “Alianza Patriótica para el Cambio” que está conformada por diversos sectores políticos y sociales, desde un partido conservador y tradicional como el PLRA (Partido Liberal Radical Auténtico) hasta movimientos de la izquierda marxista. Se unen con un objetivo en común, (bajo el liderazgo del Obispo Fernando Lugo) terminar con 61 años de hegemonía colorada, que durante su periodo de mandato lleva a cuestas 32 años de dictadura de la mano del General Alfredo Stroessner (+).

En la vereda de enfrente, se encuentran los colorados, cuya innovación sería la de postular a una mujer para la presidencia de la República por primera vez en la historia del país. Después de eso nada nuevo, movilizando a todo el aparato estatal para mantener la fidelidad del electorado ante una candidata que a escasos 2 días de las elecciones no encuentra la manera de capitalizar votos. Utilizando todo lo que tienen a su disposición desde las famosas planillas de asistencia a funcionarios públicos hasta el canto de la polca de lo pynandi (pies descalzos) o guiones rojos de la revolución de 1947, cuyo símbolo es el de la división de los paraguayos. Todo es válido para mantener fiel al electorado colorado.

Las propuestas de los dos candidatos antes mencionados no difieren mucho en el contenido, casa para todos, salud gratuita, educación gratuita, etc. La diferencia se encuentra en que Lugo representa la alternancia para una sociedad hastiada de malas administraciones y corrupción galopante.

En estos días estuve conversando con observadores de la OEA y me comentaron que el fenómeno que ocurre en Paraguay no es diferente al de Bolivia y Venezuela, (cuyos referentes no salieron de partidos tradicionales), como que los partidos tradicionales entran en una crisis sin fin al no dar respuestas a los pedidos de la población, los liderazgos están muy debilitados debido a los negociados y pactos oscuros realizados entre los “opositores” y los oficialistas. Pero eso sí, todos los candidatos de alguna manera no procedente de bases partidarias.

Aún así, la disputa va a estar reñida pues los partidos que inicialmente apoyaban una Concertación, hoy Alianza Patriótica, el UNACE y el PQ, presentan candidaturas para la máxima magistratura, por el primero se presenta el general retirado Lino César Oviedo, que podría a último momento, liberar sus votos a favor de la candidata colorada y Pedro Fadul, que a pesar de sus escasas posibilidades de ganar, se mantiene en esa postura al sentirse traicionado por los referentes de la Alianza.

Así están las cosas en el Paraguay, a días de las elecciones, con alocuciones y llamados de guerra, cantos de presunta violencia, pero cautela por parte de una sociedad desesperanzada. Todo esto producto de una posición mediocre y una cúpula desinteresada. Lugo es el producto de la falta de interés por las instituciones democráticas, el respeto del estado de derecho y la búsqueda de un Mesías que traiga la tan ansiada alternancia. A estar atentos.