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jueves, 27 de junio de 2013

El Centro Democrático y el 10 de Julio de 1887

Dentro de un par de semanas se volverá a conmemorar un día trascendental dentro de la historia institucional del Paraguay, es que un diez de julio, pero del año 1887 se creaba el primer partido político dentro de dicha nación. Influido por las ideas liberales imperantes en la región y con la pesada carga de la Guerra contra la Triple Alianza (conflicto armado que involucró a las naciones de Argentina, Brasil y Uruguay contra el Paraguay), en la ciudad de Asunción se funda el Centro Democrático, con el fin de proteger y velar por el respeto de la Constitución de 1870 y el respeto de la democracia y las libertades cívicas de la sociedad paraguaya.

Jóvenes que volvían del exilio, ex combatientes de la guerra y una generación de personas que sufrieron la injusticia de la post guerra. Todos ellos vinculados por sus ardorosos deseos de terminar de una buena vez, con la arbitrariedad impuesta por el grupo del Gral. Bernardino Caballero y otros caudillos que detentaban el poder en ese entonces. La venta de tierras fiscales a precios irrisorios, con gente dentro, gente que sufriría la explotación por parte de los dueños de las tierras y sus vidas hasta la década de 1920, sumado al fraude electoral, el confinamiento de los rivales electorales hicieron de detonante para que este grupo de personas busque una solución a tan miserable situación.

Hombres con la mística de Antonio Taboada, la audacia de José de la Cruz Ayala (ALÓN) y la visión de un joven Cecilio Báez y otros prohombres hizo que ese 10 de julio no pasara desapercibido para la historia nacional, pues fue esa decisión la que influiría durante todo el siglo posterior en el destino político, social y económico dentro del Paraguay.

Este hito, no debe ser tomado como un festejo por parte de una agrupación política, como es en este caso el PLRA, quien se considera heredero de aquel primigenio "Centro Democrático", sino por la ciudadanía toda, aquella que cree firmemente en los valores democráticos y republicanos. Con sus luces y sombras, las ideas emanadas en el acta de fundación de dicha institución marcaron la lucha de los hombres congregados en torno a ella, en un combate feroz en contra la tiranía, fuera y dentro del Partido.

Hoy, olvidándose muchos de sus hombres y mujeres de dichas proclamas van por aguas tenebrosas en busca de un canto de sirena que promete riquezas y famas indecorosas. Es el canto que la tripulación, sobre todo de la juventud no debe escuchar, sino quiere que el grito liberal y republicano se ahoguen con ellos a bordo.


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